Centro de Investigación en Tecnologías y Saberes Comunitarios
En la comunidad indígena de Kancabchén, Quintana Roo, se gestó el Colectivo U Chak Lu’umil Ch’e’eno’ob, que en lengua maya se traduce como “tierra roja de pozos”. Un colectivo conformado por 15 mujeres y hombres jóvenes mayas, comprometidos con la recuperación de la memoria histórica, cultural y territorial de su comunidad.
Su labor fusiona la investigación comunitaria, el diálogo con personas mayores, la creación cultural y la participación activa de las nuevas generaciones, con el propósito de reconstruir y compartir las historias silenciadas de Kancabchén. El colectivo transmite la memoria histórica viva de su comunidad, promoviendo procesos de aprendizaje colectivo, fortalecimiento de la lengua maya y la creación de espacios autónomos para la difusión del conocimiento propio.
Con el acompañamiento del CITSAC, el colectivo U Chak Lu’umil Ch’e’eno’ob emprendió el proyecto de revitalización del Museo Comunitario de Kancabchén U Kúuchil Uchbeen Ba’alo’ob Maya’ob (lugar de objetos antiguos mayas). En palabras del colectivo este museo “es más que un edificio: representa un espacio de libertad, expresión cultural y reivindicación de los derechos colectivos; un espacio que busca el resguardo de saberes identitarios de la localidad, así cómo la transmisión de conocimientos culturales con las personas de la comunidad y pueblos circunvecinos”. Es también un medio para compartir con las juventudes y con toda la comunidad la riqueza de su cultura maya a través de fotografías, piezas arqueológicas, relatos y memorias orales.
El proyecto partió de la necesidad de reconstruir la historia del pueblo desde la voz de sus habitantes, especialmente de abuelas y abuelos. A través de entrevistas, caminatas de reconocimiento territorial y recuperación de memorias familiares, se recopilaron saberes y objetos que fortalecen la identidad colectiva. De esta forma, el museo se convierte en un espacio vivo donde se reconoce el valor de los conocimientos heredados y se fomenta la transmisión intergeneracional de la memoria.
Uno de los grandes sueños que inspira este esfuerzo es que el museo se consolide como un lugar de diálogo entre generaciones: que las personas adultas mayores compartan sus saberes con niñas, niños y jóvenes, y que ellos, a su vez, encuentren en este espacio la posibilidad de construir su identidad y revalorizar sus raíces. La reinauguración del museo marca así un paso importante en la defensa de la cultura maya de Kancabchén, reafirmando que los conocimientos comunitarios no solo deben preservarse, sino también recrearse y transmitirse como legado vivo hacia el futuro.
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